sábado, 3 de diciembre de 2011

Lo decia él.


Lo decía un personaje de animación, un simple personaje de una serie cualquiera. “Sé que hay momentos en los que debemos retroceder, pero éste no es uno de esos momentos.”
Realmente soy estúpida, porque me han dado la bofetada y continuo poniendo el rostro para que me den el otro golpe…pero no me daré por vencida, cumpliré mi promesa…

Endulzare tu vida aunque que tengaque hacer color gris  la mía. Así que , incluso si tu también me niegas y te olvidas de mi.  NO RETROCEDERÉ. 

Es cierto que estoy destruida, pero sigo viviendo y tendrás que pagar por esto. Por eso ahora yo lo repito, se que hay momentos en los que debo retroceder…pero definitivamente este no es uno de ellos. 


lunes, 28 de noviembre de 2011

La muerte.


He tocado fondo en estos días tortuosos,
he sentido que la muerte esta cerca de mi
y le hablo con respeto,
no me lo apena admitir
que siento escalofrió y la veo receloso

He caído bajo, muy bajo
y he aminorado el ritmo de mi corazón
Aceptarlo no me cuesta trabajo
y si el amor duele;
¡bienvenido sea el dolor!.

Se me agolpa la sangre en la cabeza,
no escucho ya ninguna voz,
Se me hunden los ojos,
mis labios rezan
ya no soporta más mi corazón.

Me siento profundamente triste,
estoy casi muerto y he tocado fondo
He caído bajo,  muy bajo y hondo
que una pena más, entre tantas
ya no se distingue

Me pesan los ojos, arrastro los pies,
no sé si vivo ó si muero, todo está al revés
El sol me lastima, me irrita la piel
la muerte me llama, me sonríe, me ve
y yo le respeto, le temo y no iré.



Desearía que fueses lo primero que viera al despertar y lo ultimo que viera al dormir, pero la distancia nos separa, y me tengo que conformar con que seas lo primero que vea al dormirme y lo ultimo que vea antes de despertarme.

Es raro.

jueves, 1 de septiembre de 2011

La chica sin nombre.

No era la primera vez que la veía llorar, se la pasaba llorando si le decías algo hiriente, cortante, cruel...como cualquier mujer lo hubiera hecho. Ella no era especial, la detestaba, tan común y con un sentido tan conformista de vivir…aún así se lo dije.
- No pierdas tu entusiasmo…- susurré
- Es que he perdido mi sonrisa – Contestó entre sollozos, mis intentos de decir algo conmovedor para consolarla fueron en vano.
- Pero…tu sonrisa es tuya y de nadie más , no digas eso..- desvié la mirada molesta, pero tratando de ser paciente.
- No lo entiendes… - No,…no lo entendía pero daba mi esfuerzo en poder hacerlo.
- Yo…
- ¿Sabes por que te sientes vacía?...por que de nada sirve ser amada por mucha gente si no amas a nadie. – Cuando me dijo eso, sentí que había fracasado como amiga ,puesto que ella no me consideraba alguien apta para ayudarla , termine sintiéndome mal yo , ahora estaba confundida.
Entonces sentí un raro dolor en el pecho, que yo supiera que estaba vacía era una cosa, pero que otras personas me lo dijeran, hacia que doliera más.

CAPITULO 1. Remembranza.

¿De dónde venia yo? De una ciudad pequeñita, pequeñita…lo suficientemente acorde al tamaño y población para llamarla ciudad , ni tan extensa, ni tan diminuta.
Hacia lo que cualquier niña de mi edad hace: jugar, jugar y divertirme. A mis doce años de edad no podía hacer otra cosa, siendo que mi única diversión era escribir palabras sobre una hoja de papel y dibujar objetos y criaturas.
Aún recuerdo aquellos libros que me daban en la escuela, siempre tenían cuentos y cuando aprendí a leer, siempre los leía una y otra vez, ¡ah! Lo cuentos, ¡Las historias! . Me encantaba, pero…la realidad no puede ser como ellos, lo sabia…aunque era una niña y parte de mi quería creer en esa magia , también entendía que no era real…la gente decía que era demasiado madura para la edad que tenia por el simple hecho de no hacer lo que los demás niños, por interesarme en la lectura, jamás quise ser diferente pero con el tiempo se hizo algo inevitable para mi.

Recuerdo que una vez me encontré con un vagabundo cuando iba camino a casa de la primaria, me decía que lo único que no se debe perder en la vida es el entusiasmo por vivir, por que dicha característica le daba a tu persona una esencia, y la esencia es lo único que podrías tener seguro en la vida. Dijo algo parecido a : “ Si tu pierdes tu entusiasmo,pierdes tu esencia , y sin ella…definitivamente serás una persona perdida” Cuando a una persona le gusta comer arroz y come mucho arroz, si a esta de verdad le gusta tal y como dice, seguirá comiendo y siempre querrá mas arroz ,pero si un día se cansa del arroz, entonces el arroz no era lo que amaba tanto comer.

Yo quería explicárselo a ella, a ella que estaba llorando, pero creo que no lo entendió…o tal vez yo no se consolar…me hubiera gustado decir algo mas provechoso y como agradecimiento solo me sentí más vacía…
Continuará.

domingo, 28 de agosto de 2011

Ella...


Ella está quemando todo...todo.
Los recuerdos, las ideas,los dolores y las promesas sin sentido que ocuparon su vida todos estos años, si tan solo pudiera parar ese dolor que la devora, ese dolor que se traga sus lagrimas y le impide llorar, porque mientras ella intenta ser fuerte y se desgarra el corazon al tratar de levantarse cada vez que sea cae, yo no puedo hacer mas que mirarla sufrir. Mi amor no puede sanar por completo a su corazon y me veo sujeta a cuidarle solo algunos fragmentos...¿Y las heridas mas graves? ¿Como curarlas?...No se puede, lo he intentado hasta quedarme sin aliento pero no funciona. Ya no se que hacer, la impotencia es el sentimiento mas temerario que he conocido ...la quiero.


Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.



La primera vez que leí este poema, tambien fue la primera vez que me atrevi a robar algo...un pequeño libro de poesia de Pablo Neruda.

jueves, 21 de julio de 2011

Permitirse ser debil





Permitirse llorar no es fácil. Nos han educado para ser fuertes, ser árboles de pie ante las adversidades de la vida.
Muchas veces sentimos angustia, el pecho dolorido ante tantas presiones y seguimos caminando, no nos detenemos a llorar: “Debes ser fuerte…”, “Llorar es de los débiles…”, “Los hombres no lloran…”, “Llorar es sinónimo de flaqueza…”

Tantas frases hemos escuchado en nuestra infancia, en nuestra juventud que, ante el dolor, la pérdida, las injusticias, el fracaso no nos permitimos llorar y agobiados ante tantas presiones y exigencias en esos pequeños instantes íntimos, “nuestros”, cuando estamos solos, nos dejamos llevar y las lágrimas que ahogaban nuestro ser empiezan a brotar…

Sufrir la pérdida de ciertas cosas es inherente a la vida del ser humano. Muchas veces las cosas que perdemos o que se rompen en nuestras vidas son irreemplazables y ni siquiera nosotros mismos podemos repararlas.

Los que nos quieren, muchas veces pueden ayudarnos a aliviar nuestro dolor y a soportar las pérdidas.

Cuando somos padres, tratamos de demostrar a nuestros hijos que somos fuertes, que nada nos quiebra, que nada nos duele, ya que tememos dañarlos con nuestras debilidades y con nuestras lágrimas…. ¡qué equivocados estamos…!

Ellos saben de nuestras tristezas y de nuestras alegrías. Tan sólo con mirarnos, con abrazarnos, con acariciarnos, perciben nuestro dolor.

No pidamos permiso para llorar, si sentimos que no podemos contener nuestras lágrimas, si sentimos que el corazón nos duele: Lloremos… No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, toda la vida.

Debemos permitirnos ser, por momentos, débiles y dejar que nuestros sentimientos salgan.